domingo, abril 12, 2009

Llamada


Contesté el teléfono en la segunda timbrada, luego de ver tu nombre en la pantalla. Es absurdo sentirme tan nervioso é inseguro. Achaques de adolescencia? Un inesperado ataque de nervios se apoderó de mi garganta, de mis cuerdas bucales. El área la sentí seca, aspera, con fasciculaciones y cosquilleos. La voz me salió idiota, quebrada, aberrante, con timbres disonantes é inseguros. Suerte que no tenía un espejo al frente, debo haber mostrado una cara peor.

Al otro lado tu voz, juguetona, sonriente, joven. Me contaste que fuiste a la casa de tu padre a seguir celebrando el cumpleaños, que no te sentiste a gusto entre los "parientes politicos", que la madrastra, aunque atenta y servicial te pone los nervios de punta. Que quieres a tus hermanitos, pero no te parece te puedas sentir bien si tuvieras que cuidarlos. Que te hubiera acompañado y ayudarte a evitar que tomes el bus. Qué manera de hablar! la verborrea era imparable, inigualable, inimitable! La frescura y juventud que exhalas me llegaba a través del hilo telefónico, hasta imaginaba tu aroma.

Me dijiste que querías verme en la tarde y que pasara a recogerte. Que vivas a pocas cuadras es bastante conveniente. En mi casa conversamos de tantas cosas! Pareciera que estábamos dando un reporte de las horas que no nos vimos. Sin embargo, no se sentía algo impuesto, era expontáneo, honesto y hasta pueril. Aunque el calendario dice que eres ya mayor de edad (hace dos dias) todavía tu actuar es adolescente.

Te comenté que me sentía cansado, tenso. Me ofreciste un masaje. Sin darte la autorización te pusiste frente a mis espaldas, y qué manera de discurrir tus dedos, que placer! Me pediste una crema humectante y que me quitara la camisa. "Por supuesto no esperas que te aplique la crema mientras estas sentado en la silla!" me dijiste. Me eché boca abajo sobre la alfombra y tu desataste todos los nudos entre mis escapulas, a lo largo de mis paravertebrales y el placer sobre el latissimus dorsal me llevó al Olimpo. Me pediste que soltara la correa del pantalon para "trabajar mejor el sacro". No había terminado de soltar la correa cuando de un sólo tirón me dejaste sin pantalones. No soy vergonzoso, de manera que no me sentí incomodo. No pediste permiso para trabajar las nalgas, simplemente me pediste que me levantara un poco. Me dejaste sin calzoncillos, boca abajo. Tus manos calentando la fria crema sobre mi piel y mi sistema parasimpático trabajando contra mi voluntad. Lo enhiesto de mi cuerpo, listo para la batalla, apretado entre mi vientre y la alfombra. No iba a poner resistencia si me volteabas de posición. No lo hiciste. No, no lo hiciste sino hasta tiempo después, mientras tanto derretías ambrosia sobre cada centimetro cuadrado de mi dorso. Tus dedos patinando sobre mi espalda, sobre el sacro, y de repente en los flancos, y alli se deslizaron al abdomen, lateralmente, centralmente, descendiste y me descubriste, fuerte, listo para una batalla.

Narrar lo que siguió sería desacrar lo sagrado. Interesante celebrar un Domingo de Pascua la resurrección del amor.

6 comentarios:

pensamientos dijo...

Ya por la sonrisa de esa foto, estás feliz y lo has disfrutado; que bien lo relatas! besos.

CHOPINGO dijo...

Gracias por tan bonito relato.

TitoCarlos dijo...

Relatas sentimientos y sensaciones con gran maestría. Felicidades.
Un abrazo,

---___--- dijo...

bellas letras!! sinceramente lo digo: TE ENVIDIO. estoy totalmente aislado de la vida y situaciones como las que narras estan lejos de mi desde hace 8 meses. Ahora todo es pasarla dentro de un cuarto. sin embargo leerte me deja un buen sabor de...ojos?, XD pero bueno. Gracias por tus comentarios en mi blog. Te seguiré leyendo.


Saludos!

Stanley Kowalski dijo...

Peter, estoy fascinado, me encantó.
Eso es pasar Pascuas. Recordás que en último comentario te escribí que te dejaras fluir, sin planes y te entregaras a lo que ocurra en el momento? Me alegro que lo hayas hecho. No te voy a mentir, me hubieran gustado los detalles que no contaste, no te olvidés que escribo sobre sexo.jejeje

BESOTES

Stanley Kowalski dijo...

Siempre generoso y amable conmigo.
Muchas gracias por el elogioso comentario que me dejaste.

BESOTES