lunes, diciembre 07, 2009

Vision

El trabajo me entretuvo por un dia completo en el estado vecino a donde vivo. No valía la pena regresar a casa, de manera que resolví quedarme a almorzar en algun restaurante de los alrededores. Me gusta la comida oriental y encontré uno que por el exterior parecía bueno. El interior lo mejoraba aún mas y cuando llegó la comida completó la impresión.
No me gusta comer solo, pero no tenía otra alternativa. Para pasar el tiempo fuí observando cada mesa. La mas cercana a mi la ocupaba una mujer obesa que no miraba mas que la multitud de platos que habia pedido mientras comía, y comía y comía. Un poco mas allá, tres mujeres de más de mediana edad, delgadas, muy elegantes y refinadas, solamente conversaban. Habían ya comido? probablemente, pero cada una de ellas tenía lo que habían pedido casi sin tocarlo. Me entretuve buenos minutos observándolas, y cuando se retiraron nadie pidió que se envuelva la comida casi intacta para llevarla a casa. En la otra pared, alrededor de una gran mesa, una familia de sufis conversaban y almorzaban, los mayores, vestidos todos con ternos oscuros y turbantes azules y verdosos. Uno de ellos, el mas joven, llevaba turbante rosado con una corbata del mismo color. Me llamó la atención, nunca vi a un sufi con turbante rosado. Mi mesera se acercó para preguntar si todo iba bien ahora que me habían traído los platos, le pedí que me trajera chopsticks. No puedo comer comida oriental con tenedor. Fué entonces cuando te vi.
Estabas atendiendo otra área del restaurante y me llamó la atención el color perla de tu piel y las facciones de tu rostro, además de tu juventud y cuerpo. Que pena no haberme ubicado en tu área de atención! Te seguí con la mirada, mientras los camarones que tenía en mi plato me miraban con languidez por el desaire que sufrian. Pedí agua, y regresó la mujer que me atendía, que probablemente te doblaba la edad y no tenía la mitad de tu belleza. El almuerzo, de repente se convirtió en una excusa para observarte y ver tu gracia al deslizarte por entre las mesas. De pronto, no había mas que tú en la atención de los comensales, fué cuando levanté la mano y acudiste a mi mesa. Una servilleta, por favor, te pedí. Además de la que tiene? me dijiste, señalando la que estaba en mi mesa. Si, por favor, alcancé a tartamudear y traté inutilmente de ocultar el rubor que ya quemaba mis mejillas. Alcancé el ver tu sonrisa antes que te dieras la vuelta. De regreso, me preguntaste si necesitaba algo mas mientras me entregabas la servilleta. Te contesté torpemente, por ahora no. De alguna manera continuaste la conversación, si era la primera vez que venía al restaurante, si la comida era de mi agrado, si estaba visitando el área ó estaba trabajando. Cuando menos lo esperaba te estaba dando mi teléfono celular, que inmediatamente lo apuntaste en tu teléfono. Fué entonces que te dije: dejé mi telefono en la camioneta, llama por favor, para que quede grabado. Lo hiciste. Te pregunté sobre tu tiempo libre y me dijiste que variaba, pero que me llamarías con anticipación para poder conversar un dia de estos. Salí con ilusion en el pecho.
Antes que terminara el dia me llamaste y me dijiste que el Martes de la proxima semana vas a tener tiempo, si me gustaría que nos viéramos.
Espero que el martes llegue pronto.

2 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

Querido Peter, puede ser que esta entrada ya la hayas posteado? Me resulta tan familiar. Si no es así, tenés mucha suerte, y ahora a esperar el martes.

BESOTES AMIGO.

Damian dijo...

que lindo inicio de historia, parece el inicio de un romance