miércoles, julio 01, 2009

Peten, Tikal y el norte


Sus enmarañados pensamientos, tan enmarañados como la selva de Petén que lo vió nacer, se agolpan, se entrecruzan, se hacen espesos, cierran la luz del entendimiento, y sin ése sol, es difícil comprender. Una cosa tiene en claro, desde que se acuerda quiso ser adoptado, abandonar los senderos de barro resbaloso y pisar cemento, duro, fuerte, sólido, bajo sus pies. Siempre tuvo la sensación de "no pertenecer" y querer escapar, salir de su aldea, de las cabañas de barro, del sentarse a la puerta y no hacer nada, de ver los grupos de hombres por un lado conversar por horas ó jugar futbol, y los grupos de mujeres bajar al rio a lavar, luego regresar a cocinar. Todos los dias la misma rutina. Le ahogaba. Intuía que lejos, fuera del verde follaje y los guacamayos, mas alla de las ruinas de piedra, había lugares diferentes de donde venían todos estos turistas, cargados de maquinas fotograficas, filmadoras, lentes obscuros y colores brillantes en sus ropas. Desde que se acuerda, siempre quiso ser adoptado.

Creció poco, con yuca, banano, mango verde con sal. Los peces chiquitos y llenos de espinas eran un manjar cuando se servían en época de crecida de rio. Hablaba poco, ni con sus padres, ni con sus hermanos. No tenia amigos. Conocía a los muchachos que iban con él a la escuela, pero fuera de sus cuadernos y su lapiz no tenía a nadie junto a él. Escuchaba cuando en clases se ponían de acuerdo para ir a nadar al rio. Los seguía de lejos, a distancia prudente, para participar sin que ellos se dieran cuenta. Detrás de una lupuna, de tronco ancho, que lo escondía bien, y entre los matorrales, los veía quitarse la ropa, y desnudos entrar al rio. La mayoría ya tenía abundante pelo, allí, abajo, rodeando su hombría y a él apenas le estaban apareciendo, teniendo casi todos la misma edad. Su soledad se estiró tanto que le quitó fuerza a su crecimiento.

Un dia, repentinamente, como poseído, se dió cuenta que no podía seguir viviendo alli. El aire le faltaba. El agua del rio era mas barrosa. Las lluvias mas frias, le congelaban el alma en plena selva tropical. Iba perdiendo la habilidad de caminar en los trechos lodosos y se caía constantemente. Era el hazmerreir! Tenía que salir, y lo hizo con lo que tenía puesto. Se despidió de su madre con un beso en la frente, pero no le dijo nada, total! casi nunca le decía nada! Caminó, caminó y caminó. Caminó tres veces más, hasta que pasó una camioneta y lo llevó en la tolva hasta un pueblo, parece que lejano, porque cuando llegó ya se veían las estrellas y él había dejado a su madre todavía en cama, sin levantarse, con el alba.

Todo lo que intuía era que tenía que seguir al norte. No sabe porqué, pero ahora que trata de recordar, su mente vuelve todo confusión y sus pensamientos se vuelven mas enmarañados todavía, aunque lo ve todo mas claro. Fueron meses de travesía hasta llegar a donde las gentes de ropa de colores brillantes, anteojos obscuros y filmadoras. Trabajó en lo que podía, lavando carros, limpiando casas, lavando platos, bañando viejos, cortando cesped. Viajó en bus, en tren, en mula, y sobre todo caminó, caminó y caminó. Caminó tres veces mas, Treinta veces aún mas, en calles, en selva, en rios, en desierto, ah!, ése maldito desierto!, sólo, siguiendo el sendero que se entrecruzaba siempre, y tenía que mantener su norte, guiándose por el sol para no andar en círculos y perderse. La garganta se le hizo rasposa, lija que pasaba en lugar de saliva; la nariz respiraba polvo, seco; los ojos estaban heridos de tanto brillo; los labios hinchados, resquebrajados, con los pellejos acartonados que mordía y se hacía sangrar. Una vez se cayó sobre un cactus, sentado, y tuvo que sacarse las espinas él solo. Lloró, sudó, maldijo, muchas veces, pero siguió caminando aún cuando las rodillas no le daban mas. Su instinto le decía que no debía caer rendido a dormir durante el dia, no sabía porqué. Sólo dormía bajo la luna llena y buscaba una roca grande para echarse sobre ella, nunca sobre la arena del desierto, tampoco sabía porqué...

En un momento vió a lo lejos una trocha, se mantuvo caminando paralelo, a prudente distancia, podía ver, pero esperaba que no lo vieran, a menos que sean amigos...De repente, una pick up levantando polvo a velocidad, se tiró al suelo. La pick up salió de la trocha y se dirigió hacia él...

Abrió los ojos y vió rostros amigables. Se encontraba sobre una cama, en un cuarto con aire frio, sin el sopor del desierto. En ése momento no entendió lo que le decían, bebió de la bebida que le extendían y volvió a dormir. De éso ya han pasado 7 años.

Tiene ahora 23 años, todo el vello pubico, y bigotes en el rostro. Aunque no ha aumentado de tamaño, tiene el peso para su talla. Ayuda en el supermercado del hombre que lo recogió y al que llama papá. Tambien lleva las flores a la floristería que atiende su mamá. El es el hijo que la vida les dió después de tantos años de espera. Ellos son los padres que su corazón sabía, se encontraban fuera de su selva. Con su familia natural se comunica más que cuando vivía con ellos, pero siente que no pertenece a ellos, tiene un nuevo apellido y habla un nuevo idioma.

7 comentarios:

Malacay dijo...

a mi el concepto de familia es algo que nunca me ha calado pero siempre me ha atraído, la familia no necesariamente esta determinada por vínculos de sangre

Peter Camenzid dijo...

Tienes razon. El concepto de familia ha cambiado desde la familia patriarcal agricola, poligama y tribal, a la que ahora tenemos; y seguirá cambiando. Hay familia, además de vinculo sanguineo

TitoCarlos dijo...

Y lo malo es el empeño en mantener lo tradicional.
Yo creo que la familia a la que nos dirigimos es mucho mas grande y afectiva.
Uno no elige al padre o a los hermanos. Sin embargo hay lo que llamamos "amigos de la familia" que en realidad son queridos como hermanos, y hacemos lo que sea por ellos, por pertenecer a ella.
Faltan un par de generaciones, pero vamos hacia la familia multicultural, multiracial, multisocial... igual que la nueva sociedad.

Un abrazo,

Damian dijo...

pobre niño, le paso de todo, y bueno el detalle del vello pubico pense q iba por un giro mas... tu sabes

Stanley Kowalski dijo...

Me gustó muchísimo esta historia, creo que todos tenemos claro el "no pertenecer", creo que es inherente al instinto. Al no poder adecuarte a un lugar, es obvio que no pertenecés a él. Los lazos familiares pasan a ser una entelequia. Muy, pero muy interesante.

Muchas gracias por el comentario que me dejaste, sos un encanto!

BESOTES HERMOSO!!

manu dijo...

Guauuu...! q lectura tan absorbente...!
Tiene algo q siento muy cerca con sabor a yuca, banano y mango verde con sal...
Un solo post tuyo e leído y stoy descubriendo d quien hablas... q buen logrado... ¡

Dame un tmpo por favor... es bastante lago (desde octubre 12, 2005) pra tan poco tmpo q dedico a leer blogs..

Déjame q t deje un beso aquí...!

Peter Camenzid dijo...

TitoCarlos: Lo bueno es que los esquemas se continuan rompiendo, y vamos evolucionando. Desafortunadamente, quienes se encuentran a la vanguardia del cambio son quienes sufren. Probablemente no veamos la nueva sociedad, pero vamos aportando con granitos de arena.

Damien:el detalle del vello pubico es por su adolescencia retrasada que lo llevo tambien a no crecer, ademas de la falta de amor que sentia. Muy tipico de los niños de barriadas y pueblos jovenes. Ningun giro adicional

Stanley: Gracias por el comentario. Siempre generoso

Manu: Bienvenido. Gracias por tu comentario. Me impresiona tu corta edad y tu brillantez intelectual. Otro beso para ti.