viernes, julio 10, 2009

Carro Nuevo



-Despierta! - le dice Lucho mientras le quita el cobertor de la cama y lo deja completamente desnudo, con la ereccion de la mañana que no puede ocultar, y se va restregando los ojos para espantar el sueño, el cansancio, la flojera, el saber que le quitan lo delicioso que es seguir durmiendo un sabado.
-Porqué entras a mi cuarto de madrugada?, qué horas son? -contesta Ricardo mientras a tropezones camina hacia su closet a buscar un calzoncillo que ponerse mientras su virilidad va perdiendo fuerza con cada paso, hasta convertirse en el "moco de pavo", chiquito y flacido, propio de un adolescente.
- Porque te tengo una sorpresa! - responde. Los dos se hicieron buenos amigos cuando empezaron la universidad hace dos años. Todavia no han llegado a los veinte, siguen siendo adolescentes, confundidos, llenos de ideas, con ganas de conquistar el mundo, de luchar por la justicia social y la paz mundial.
- Quién te ha dejado entrar? - pregunta, mientras se termina de acomodar el calzoncillo a rayas horizontales, de esos que quedan pegados al cuerpo, con piernas cortas
- Me abrió Rosa y me dijo 'el joven Ricardo todavía está durmiendo en su cuarto, pase usted a despertarlo' - imitando la voz de la empleada.
- Cuál es la sorpresa? - continuó preguntando, con los pelos de la cabeza completamente alborotados, enmarañados, entrecruzados, en vano tratando de domar mientras bostezaba largamente.
- Mira por la ventana!

Estacionado en el driveway de la casa se encontraba un Nissan Altima del año, de color plata, nuevecito.

- Es mio! - le dijo, adelantándose a la pregunta
Se puso un polo inmediatamente para cubrir su torax desnudo y como si hubiera recibido una descarga de 1,000 voltios salió de su dormitorio y bajó corriendo las escaleras hacia el carro. Lucho lo seguía en su frenetismo. Los plásticos cubrian los asientos y los visores, desenfrenadamente los rompieron y los sacaron del carro. Se quedaron sentados aspirando el olor a carro nuevo, prendieron la radio y sintonizaron su estacion favorita, a todo volumen.
- Hay que cambiarle los parlantes, no suenan - fué el comentario que hizo

No podia comprender cómo sus padres habían comprado un carro nuevo a Lucho, si él le había destrozado el Mercedes a el papá y el BMW a la mamá! Es cierto que el seguro pagó, pero también es cierto que la prima subió y que los padres tuvieron que poner un adicional de su propio dinero para volverse a comprar los autos que ellos querían. Una cosa era cierta, los padres de Lucho lo mimaban y consentían en demasía, hasta él se daba cuenta de éso! Lucho siempre tenía accidentes, tomaba demasiado vodka los fines de semana, fumaba marihuana y se metía unos cuantos "tiros" de vez en cuando; y cuando estaba así "entonado" nunca faltaba un poste de luz imprudente que se le cruzara en el camino mientras iba manejando. Una noche, cuando regresaba de una celebración en un restaurante campestre, al dar una vuelta en una curva, a 65 millas por hora, para entrar al puente, no pudo virar de manera apropiada y terminó empotrándose con el surtidor de la gasolinera que se encontraba al lado. Alli quedó hecho fierros doblados el auto de la madre. El auto del padre ya lo había destrozado anteriormente y el nuevo no se lo prestaba.


Al sabado siguiente Ricardo ya lo estaba esperando y se subió al carro casi al vuelo, no lo dejó estacionar. Se fueron a dar vueltas al centro. Antes del mediodia Lucho estacionó frente a un bar para pedir un vodka é inmediatamente salir a dar vueltas, sin rumbo. Se encontraron con Julius, y se subió al asiento de atrás, siguieron hablando de la universidad, de los examenes, de las chicas, del futbol. Volvió a estacionar, bajó con Julius a tomar cada uno un shot de vodka en lugar de almorzar. Volvieron a encender el carro sin rumbo por las avenidas, los parques y los jardines, contandose chistes y estallando en carcajadas, llegaron al Country Club y no necesitaron mostrar el carnet de socio porque todos los porteros y el resto de los empleados los conocian. Tuvieron un muy frugal almuerzo y de salida Lucho entró al baño. Entraron los tres. Sobre el lavabo abrió un sobrecito blanco y armó rápidamente tres lineas con su tarjeta de crédito. En su llavero tenía un aspirador de plata que compró en uno de sus viajes por Sud America. El aspiró una linea, sus amigos no usaron aspirador.

De regreso al carro la euforia era mayor. En una de las esquinas de Dupont Circle vió a otro amigo que subió al auto, aceleró para entrar por la Massachussets, la avenida de las embajadas, entonces se dió cuenta que Kevin no era conocido de los otros dos. A toda velocidad, dió completamente vuelta la cabeza para hacer las presentaciones, con la mano señaló, Kevin, él es Rick y él es Julius, mis amigos en la universidad. Kevin, él es.... PLAMP! el carro se estrelló contra un M4 deportivo que había parado en la luz roja.

3 comentarios:

Malacay dijo...

Acá diríamos TOMALO!!!

Detesto el termino Sud América!

g| George dijo...

Pues que más se podía esperar, todo mimo en exceso es malo, es simplemente "comprar", por otro lado cada quien debe ser responsable de actuar y de ello debemos percatarnos a tiempo de lo contrario se sufre más (aun en las mejores familias, aunque los problemas sean distintos a los demas).
Por otro lado la historia ha quedaddo perfecta, imagine a cada uno de ellos (sobre todo la erección jejejeje).
Seguiremos en contacto lindo. Besos

Stanley Kowalski dijo...

Ay el dinero, el dinero! Jóvenes con dinero, el mundo les pertenece, y son inmortales . . . Me gustó mucho este relato.

Muchas gracias por el comentario, dejarte justo a vos sin palabras, para mí es un gran halago.

BESOTES GUAPO!