
Durante muchos años fué mi compañia constante en el almuerzo y la comida. Fue mi conciencia y mis momentos de alegria. Compartió mis preocupaciones y me dió fuerza cuando pensaba que ya todo estaba perdido. Secó mis lágrimas en los años mas tristes de mi vida. Me dió consuelo, esperanza y cariño cuando estaba sólo y huérfano de afecto. Una noche, salimos de una discoteca y nos pusimos a conversar bajo la luz de un farol, en una banca de un parque cercano, abrigados por las flores lilas de un frondoso jacarandá. Conversamos y conversamos, hasta entrada la madrugada y exorcizó mis demonios del momento. Siendo joven tenía la magia de la palabra y del sanar almas atormentadas. Los fines de semana inevitablemente teníamos que estar juntos.
Como quisiera estar a su lado y suprimir los miles de kilometros y las fronteras que nos separan! Poder abrazarlo y decirle que todo va a salir bien. Que su niño va a tener un llanto fuerte y que va a crecer para tener la musculatura perfecta de su padre y tambien tener el caracter apacible, la personalidad extraordinaria y el espiritu de servicio. Los hijos siempre muestran las virtudes y los defectos de los padres. En éste caso, éste niño solamente mostrará virtudes.
Todo va a salir bien...Todo va a salir bien. Me parece escucharte: "gracias, Doc".
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